El bizcocho, esa disciplina férrea de las tardes de lluvia, de desahogo, o de ganas de repostería sencilla, puede llegar a ser el dulce más versátil. En formato redondo o alargado, en aspecto de chupa-chups si me apuran. De frutas y de alguna que otra verdura, de chocolate, de todo un poco y de nada en concreto. A mí me gustan clásicos, con productos de buena calidad, sin artificios ni excesos innecesarios y con sabor a la cocina de mi madre.
Con la esponjosidad propia de una nube aterriza en el blog este bizcocho de leche condensada, cortesía de Directo al paladar. Aunque difícil de destronar al de limón o al de chocolate en la lista de mis bizcochos favoritos, no tiene nada que envidiarles.
Ingredientes
- 450 gramos de leche condensada
- 150 gramos de harina
- 4 huevos
- 50 gramos de mantequilla derretida
- 1 sobre de levadura
Modo de preparación
1) Batir los huevos con la leche condensada y añadir también la mantequilla derretida. A continuación agregar los ingredientes secos como la harina (mejor tamizada) y la levadura y mezclar bien hasta obtener una masa homogénea sin grumos.
2) Verter la mezcla en un molde engrasad previamente con un aceite suave o mantequilla e introducir al horno precalentado a 180 grados durante aproximadamente media hora.













