MARU SUHI BAR
Calle de San Antonio 6
28035 Madrid (Madrid)
915 98 78 87
(Metro: Alvarado)
El jueves 28 de junio llegamos a Madrid. Salimos. El viernes 29 amanecimos en el hostal. Resacosas y con lagunas de la noche anterior. Para cuando yo desperté Naroa era la única que pululaba por allí y ya era la hora de comer, así que después de una duchita revitalizante 100% , nos pusimos monísimas de la muerte dispuestas a comernos Madrid (o al menos algún menú decente).
Mientras caminábamos sin rumbo, me acordé que había escrito algunas direcciones de restaurantes a los que me apetecía ir en un papel que afortunadamente metí en el bolso. Localizamos un japonés (Okasi Sanda) no muy lejos de donde nos encontrábamos y para allá que emprendimos nuestra marcha. MEEEEEEEEEC. CERRADO ¬¬ .
Aún con el calor (infernal) que hacía en Madrid y con el dolor de cabeza que nos atolondraba, no nos conformamos con comer cerquita, NOOOOOO! Ya teníamos la gula de comer algo de sushi, así que fuimos , al segundo japonés de mi lista de direcciones (Maru Sushi Bar), sin tener en cuenta que estaba en la otra punta de la ciudad. Total, prisa no teníamos no?
- Vamos en metro, no?
- SIPORFAVOR
Llegamos en unos 20 minutos y el que estuviese cerca de la parada del metro (Alvarado) hizo que lo encontrásemos en seguida. Ubicado en el distrito de Tetuán y cerquísima del Mercado Maravillas, presumen de comprarlo todo allí y de tener una materia prima fresquísima. Damos fe. Como podéis ver en la foto, la puerta parecía cerrada. Ya empezábamos a creer que alguna gitana de las del romero del parque del Retiro nos había echao un mal de ojo… Peeeero la puerta estaba abierta! (Cenks god)
Dentro nos encontramos con un restaurante-bar muy pequeñito, pero acogedor. Con una decoración sencilla, una especie de taberna andaluza con pequeños toques orientales, me dio una buenísima sensación. Me recordó ligeramente al Ikegutxi de Gernika, que aunque el interiorismo no era su fuerte, la comida era espectacular.
Compartimos comedor con tan solo una pareja con su hijo por lo que comimos en una tranquilidad casi de cuento, y nos atendieron estupendamente (el camarero fue extremadamente educado, todo un geisho, jajaja). Para beber pedimos una jarra de agua. Yo más tarde pedí una Sapporo, que dicen que es una de las mejores cervezas de Japón y del mundo. También tenían Asahi, Kirin y Calpis (un mítico refresco japonés).
Pedimos 4 platos para compartir, porque no teníamos mucha hambre (al menos yo). Primero nos sacaron los gyoza, una especie de empanadillas a la plancha rellenas de verduras y cerdo. Éstas estaban especialmente buenas. Si vais, no dejéis de pedirlas, ya que a partir de 2 unidades, te sacan la cantidad que quieras. (1,10€ x un)
También pedimos una tempura de verduras (7€?? no me acuerdo). Tampoco es que yo sea muy amiga de éste plato, pero hay que reconocer que estaba bueno. A Naroa le encantó. Espárragos, calabacín, pimientos rojos y verdes…
Seguidamente el camarero nos trajo unos makis de atún, 4 para cada una. Los untamos en salsita de soja, con su toque de wasabi y jengibre.. qué ricos! Hacía tanto que no comía sushi! Mmmmmm
Para terminar, llegó en plato de niguiris variados. Si mal no recuerdo, eran 2 de anguila (los que más me gustaron), 2 de salmón, 2 de langostino, 2 de pulpo, y 2 de pescado blanco. Riquísimos todos, con un corte limpio y el arroz glutinoso perfecto. Para repetir!
El camarero vino a preguntarnos a ver si queríamos postre. Me dio muchísima pena no pedirlo (tenían helado de té verde y trufas de lo mismo), pero estaba llenísima y preferí aplazarlo para otra vez. También me quedé con ganas de pedir algo de su carta coreana! Tiene muchísima fama su “bulgoki” (ternera con arroz), así que tendré que volver sí o sí.
La cuenta ascendió como veis a 32,20 €, un poco más de 16€ por persona, que para ser un japonés (y de buena calidad) está tirado! Le pongo un 9 de 10!! Y de regalo, chicles de sandía!












