Buenos días mujeres y hombres y viceversos.
Desde éste hermoso día Martes y no 13, estoy oficialmente de vacances semanasantiles. Yujuuuu!!! No tardaré mucho en marcharme a disfrutar de los días libres que me tocan. Pretendo estar de descanso espiritual y turismo rural por la España profunda (espero no caer en la tentación de atiborrarme a los tán típicos cocidos, cochinillos, embutidos… arff). En la semana de pascua igual bajo un par de días a Jerez de la Frontera, pero no es nada seguro. Lo que está claro es que no bajaré a Madrid ni iré a comer al Bazaar (musiquita triste). Qué manera de enlazar temas eh? Espeluznante.
Recuerdo que un año que fui a Madrid a pasar el finde con unas amigas y estábamos por Chueca. Algunas que ya se conocían un poco la zona, dijeron para ir al Bazaar, que era un sitio súper chulo, con comida rica y modernita y muy barata. La carta del restaurante terminó por conquistarme. Cuando nos disponíamos a entrar, nos dijeron que tendríamos que esperar siglos y siglos; además éramos un grupo grande, y no se libraría una mesa para nosotras tan fácilmente. Al final terminamos comiendo en el restaurante de al lado, un sitio súper chulo de ensaladas, pastas y pizzas que como pude comprobar, ya no existe. Total, que desde entonces se me quedó la espinita clavada, y ésta última vez que estuve en la ciudad, se me antojó ir. Así pues que llevé a unos amigos a comer un menucito rico rico. Y es que desde que tengo un blojjj los convenzo (engaño) más fácilmente a la hora de elegir restorant (risa maligna).
El local es precioso, muebles blancos de madera, techos altos, ventanales, baldas llenas de copas, platos, y comidas varias con un cuidado packacing. Muy chic. Un estilo que he decidido apodar como “modelno pero con gusto, rollo neoyorquino”. Los camareros, todos orientales, (mis amigos al entrar me preguntaron si les había llevao a un chino, muy mundanos ellos) eran un poco secos, correctos. Ni una sonrisa oigan. Con lo que me gusta a mi un camarero majo!
El menú del día, a 10,35 con IVA incluído. El que nosotros pudimos degustar fue el siguiente:
Para beber, cerveza para Monti y para mi, y agua para los demás.
De primero, pedí para compartir a medias con Musa, la lasaña de pollo y verduras, muy rica, y los huevos rotos, plato sublime!! Tendría que habérmelo pedido para mi sola, pero siempre me puede mi ansia de probar los máximos platos posibles jajaja (Monti pidió lasaña también)
Bixi, que no tenía mucha hambre, pidió una ensalada de la carta, la de huevo poché y olivada. A todos nos sorprendió la presentación por su originalidad. Tenía también bacon, vinagreta de mostaza antigua y buenísima pinta. Al paladar, igual que a la vista, era de notable alto.
Iñigo optó por la ensaladilla rusa con embutidos y le gustó mucho. A mi me hizo mucha gracia ver aquel chope con aceitunas en un restaurante tan fisno.
Llegaron los segundos que habíamos pedido, en mi caso los dados de atún marinados con verduras. Buenísima elección otra vez!! Un sabor súper rico, de verdad.
Los chicos eligieron la chuleta de cerdo con salsa oporto, que venía con una guarnición de cous cous. Dijeron que la salsa estaba rica pero que la carne no era muy allá. Tampoco vamos a pedir ingredientes de primera para un menú de 10 euros.
Para postre todos pedimos la tarta de queso, que de casera tenía lo mismo que las Tartas de Royal. Me pareció un poco artificial, pero mala no estaba. (mucho más rica la mía)
Otros restaurantes del mismo dueño que podemos encontrar en la capital son el Public, La Gloria de Montera y La Finca de Susana.
BSO: Little lies (Fleetwood Mac)
A mediados de los 80, Fleetwood Mac volverían a saborear las mieles del éxito que tuvieron con el lanzamiento de su álbum “Rumours”, diez años atrás, ésta vez, con el disco Tango in the night. El decimocuarto álbum de la banda (abril de 1987), contiene varios sencillos como Big Love, Everywhere y Little Lies, considerados ahora clásicos hits de los 80 que siguen apareciendo en álbumes recopilatorios retrospectivos de la década.
La trayectoria musical del grupo data de la década de los 60′, y ha sufrido varias transformaciones durante su carrera, desde los principios blueseros al rock, para dar paso a un pop más suave y ochentero (que es el de éste trabajo Tango in the Night). El imperecedero tema Little Lies es el tercer sencillo del disco y está cargado de un sonido bucólico inconfundible. Aunque es algo que los modelnos y los amantes de 40 principales odien, me encantaría que ésta canción sonase a todo volumen y cantarla como una posesa. Pachangueo del bueno. Pero bueno, me tendré que conformar con Pit Bull y su cuadrilla…
















El hotel que coja en Madrid será de sólo alojamiento, para ir cayendo en estas tentaciones!
psss en gernika no hace que se diga un espectacular dia ee ….
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