Egunones, guaspos y guaspas.
Ésta vez el consejo de sabias comió en FOSTER’S HOLLYWOOD. Ya va siendo tradición cada vez que vamos a Madrid! La anterior vez que fuimos, con muchísima más gente, al ser sábado, comimos de carta y bastante más caro. El menú del día es lo que tiene, que por un precio bastante más moderado, comes casi lo mismo, o mejor! El del Fosters en concreto merece muchísimo la pena (sobretodo para gorditas como nosotras, que nos encanta éste sitio).
Esa mañana, la pasamos entera en el centro de innovación del BBVA, así que comimos en el Fosters de la zona, en el de la calle Génova. El menú del día cuesta 10,90 y mirad todo lo que trae!!
Para beber, cerveza para una servidora y pepsi para las demás. Al ser menú del día, no es como de normal, que puedes rellenar la bebida, así que ésta vez las chicas racionaron mejor su refresco.
De primero, 3 de patatas bacon and cheese fries y 1 de quesadillas de tomates secos y queso de cabra. La ración de patatas, un poco más pequeña que si la pides de carta, ya termina de llenar, así que yo la compartí con Anita, y comí media de patatas, y una quesadilla. La quesadilla traía una especie de nachos con guacamole (mi perdición, mi delirio), así que un minipunto para la guarnición, señores y señoros del fosters.
De segundo, yo pedí una Mexican Chicken Grill, o lo que viene siendo en cristiano, una pechuga de pollo a la parrilla con guacamole, pico de gallo y salsa blanca (vete tú a zabé qué era). Babeo solo de recordarlo, muy rico. Para acompañar, ensalada, que patatas ya había comido. Un poco pequeña la ración, por decir algo.
Nahia pidió una Sandwich Caesar Roll que no pudo terminar. Una especie de rollo con tortita de trigo, de pollo y ensalada César, con la salsa homónima. Os lo confieso, cuando ella dejó de comer, le di un bocado (o dos, o tres), y estaba rica, sabía como a kebab. Pero a kebab de categoría, un durum gourmet.
Para Miren una Ensalada Chicken Pop Corn, especial para celiacos. No es que fuese especial ni que el restaurante prepare cosas sin gluten, sino que la camarera se solidarizó con ella porque su marido también era celíaco e hizo todo lo posible porque la comida estuviese a su antojo. Un lujo de camarera y de comida.
Anita pidió un Rancherito con queso y salsa búfalo!! Vaquera! Menos mal que trajeron la salsa búfalo a parte, porque hay que ver cómo picaba, maemia!
Postres variaditos, todos ellos para chuparse los dedos: Tortitas fosters con sirope de chocolate para Ana y para mi, helado de chocolate para Nahia y mousse de capuccino para Mirentxu.
CONCLUSIÓN: Muy buena, atención genial porque la camarera que nos tocó fue majérrima, la comida a la altura de las espectativas, y el local chulísimo, como siempre.
























