MUSLITOS DE POLLO EN PEPITORIA

La pepitoria, es una popular forma de cocinar la carne, típicamente española y consiste en enriquecer la comida en cuestión (en esta ocasión unos muslitos de pollo) con almendras molidas y yemas de huevo duro.  Pese a ser una receta muy extendida, ya se sabe aquello de “cada maestrillo tiene su librillo” y es así como lo hacemos en mi casa, espero que os guste:

INGREDIENTES (para 2 personas o 1 con buen saque)

  • 4 muslitos de pollo
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 2 huevos cocidos
  • Dos puñaos de almendras peladas y sin sal
  • 400 ml de caldo de pollo (preferiblemente casero)
  • 150 ml de vino blanco seco
  • 1 hoja de laurel
  • Unas hebras de azafrán
MODO DE PREPARACIÓN

1-. Salpimentamos el pollo y lo doramos en una cacerola con aceite. Lo retiramos y en el mismo aceite, freímos los dientes de ajo enteros y pelados y la cebolla cortada en trozos.

2-. Retiramos los ajos, y los ponemos en un mortero con la mitad de la cantidad de almendras, las yemas de huevo cocido, unas hebritas de azafrán, pimienta y sal. Majamos e incorporamos a la cacerola ésta mezcla y los trozos de pollo previamente reservados.

3-. Añadimos el caldo, el vino y la hoja de laurel y llevamos a ebullición. Luego, tapamos la cacerola y cocemos a fuego suave durante 30 minutos. Sacamos el pollo y batimos la salsa con la batidora o la pasamos por el pasapuré.

4-. Tostamos las almendras restantes con sal y reservamos hasta el momento de servir el plato, que lo haremos emplatando el pollo con la salsa, repartiendo por encima unas almendras tostadas y si se desea, un poco de arroz blanco.

BSO: Toys in the attic (Aermosmith)

Sinceramente, no puedo decir que me considere fan del Aerosmith de los últimos años, las power-ballads  de “los chicos malos de Boston” me saturan ya… Sin embargo, sus primeros álbumes no tienen desperdicio alguno, sobre todo el tercero, Toys in the Attic, rock en estado puro, el reflejo de la banda de aquella época, los caóticos 70, con un ruido un tanto enloquecido.

El tema que da nombre al disco, todo un estallido metálico de guitarras, es para mi la mejor canción del álbum: una melodía vocal exquisita, unos riffs poderosísimos que rozan el más puro punk, un estribillo agitado, un ritmo trepidante, pura adrenalina.